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Cómo empezar en carpintería sin dinero: nuestra historia y los primeros pasos

Cómo empezar en carpintería sin dinero: nuestra historia y los primeros pasos

¿Alguna vez pensaste en aprender carpintería o tener tu propio taller, pero enseguida apareció esa voz que dice: «No tengo plata», «No tengo herramientas» o «No sé lo suficiente»? Nosotros también estuvimos ahí.

Durante mucho tiempo imaginamos cómo sería tener nuestro propio taller. Soñábamos con fabricar muebles, crear productos con nuestras propias manos y vivir de aquello que nos apasionaba. Sin embargo, siempre aparecían los mismos obstáculos: nos faltaba dinero, herramientas, experiencia y hasta un lugar adecuado para trabajar.

Mirando hacia atrás, nos damos cuenta de que nunca hubo un momento en el que dijéramos: «Ahora sí, ya tenemos todo para empezar». Ese momento, simplemente, nunca llegó.

Lo que sí llegó fue la decisión de comenzar con lo que teníamos. Y esa fue, probablemente, la mejor decisión que pudimos tomar para empezar en carpintería.

Los dos enemigos que más frenan a quien quiere emprender

Con el paso del tiempo entendimos que las mayores limitaciones no siempre son económicas. Muchas veces comienzan con dos frases muy simples: «No puedo» y «No tengo».

Es increíble la cantidad de proyectos que nunca llegan a existir por culpa de esas dos palabras. Nosotros también las repetimos muchas veces. «No tengo herramientas», «No tengo experiencia», «No tengo un taller» y «No puedo hacerlo».

Pero cuando decidimos dejar de enfocarnos en lo que nos faltaba y empezar a trabajar con lo que sí teníamos, todo comenzó a cambiar.

Si estás pensando en emprender en carpintería —o en cualquier otro oficio—, nuestro primer consejo es que elimines esas dos frases de tu mente. No porque todo vaya a ser fácil, sino porque casi siempre son una excusa que nos impide dar el primer paso.

Nosotros tampoco empezamos con un taller de carpintería completo

Hoy, cuando alguien ve nuestro taller, es fácil pensar que siempre fue así. La realidad fue muy distinta. Recuerdo que una de las primeras herramientas eléctricas que pudimos comprar fue una caladora de mano. Después Dios incluso tocó el corazon de familiares que nos regalaron algunas herramientas. Y otras llegaron gracias a las primeras ventas que logramos hacer.

Cada herramienta nueva representaba un pequeño avance. Pero ninguna de ellas fue el motivo por el que empezamos. Primero decidimos empezar y despues llegaron las herramientas.

No hace falta tener todo desde el primer día para empezar en carpintería

Uno de los errores más comunes es creer que para fabricar un buen producto hace falta tener un taller profesional.

La realidad es que muchos carpinteros comenzaron exactamente igual que nosotros: con pocas herramientas, mucha paciencia y muchas ganas de aprender.

La carpintería existe desde hace siglos. Muchísimo antes de que existieran las sierras eléctricas, las lijadoras o las máquinas CNC, ya se construían muebles, puertas y mesas que todavía hoy siguen en pie ¡Incluso Jesus era carpintero!

Eso nos recuerda algo muy importante: las herramientas facilitan el trabajo, pero no reemplazan la creatividad, la dedicación ni las ganas de aprender.

Las primeras herramientas que realmente necesitás

Si hoy tuvieras que empezar desde cero, estas serían las herramientas que nosotros compraríamos primero:

  • Un lápiz.
  • Una regla (de un metro preferentemente, aunque una más pequeña también sirve).
  • Una escuadra.
  • Un metro de medir (recomendamos que tenga 5 metro, aunque igual que con la regla no es obligatorio).
  • Un serrucho largo.
  • Un martillo.
  • Un destornillador.
  • Lijas de grano 120.

Puede parecer una lista muy sencilla. Y justamente esa es la idea. Con estas herramientas ya es posible fabricar muchísimas cosas. No necesitás una inversión enorme para comenzar a fabricar.

¿Qué podés fabricar con herramientas básicas?

Más de lo que imaginás. Por ejemplo:

  • Tablas para picadas.
  • Tablas de cocina.
  • Banquitos.
  • Mesitas auxiliares.
  • Estanterías sencillas.
  • Repisas.
  • Organizadores.
  • Cajones.
  • Decoración para el hogar.
  • Regalos personalizados.

Muchas veces el límite no está en las herramientas. Está en nuestra imaginación.

No dejes que la falta de herramientas limite tu creatividad

Algo que aprendimos con los años es que muchas soluciones aparecen cuando uno deja de pensar únicamente en comprar. Por ejemplo, un compás puede ayudarte a marcar círculos perfectos. ¿No tenés uno? No pasa nada. Podés usar un plato, una tapa, un recipiente o cualquier objeto circular que tengas en casa. Y si te las ingenias un poco mas hasta un clavo y un hilo puede hacer maravillas.

Ese tipo de soluciones nos acompañó durante mucho tiempo. Y, sinceramente, todavía hoy seguimos improvisando algunas cosas cuando hace falta. Porque emprender también significa aprender a resolver problemas.

Crecer paso a paso también es crecer

Cuando llegaron nuestras primeras ventas no corrimos a comprar el taller de nuestros sueños. Fuimos incorporando herramientas poco a poco. Primero una y después otra. Más adelante un taladro. Luego una mejor lijadora.

Con el tiempo llegaron herramientas que jamás imaginamos que podríamos tener. Si hoy intentáramos comprar todo junto, probablemente seguiríamos esperando. En cambio, al hacerlo paso a paso, cada herramienta fue financiando la siguiente.

Nuestro consejo para quien quiere empezar en carpintería

Si estás esperando el momento perfecto, probablemente nunca llegue. Siempre va a faltar dinero, va a existir una herramienta mejor o habrá alguien con más experiencia. Pero nadie puede construir un taller sin empezar por el primer banco de trabajo.

Empezá con lo que tengas. Aprendé, equivocate, mejorá, vendé, reinvertí. Y repetí ese proceso una y otra vez. Con el tiempo, cuando mires hacia atrás, te vas a sorprender de todo lo que lograste.

¿Que aprendimos de nuestros inicios?

Si hay algo que nos enseñó este camino es que los sueños no empiezan cuando tenemos todas las herramientas: Empiezan cuando dejamos de usar como excusa aquello que todavía no tenemos.

Nuestro taller no nació completo. Fue creciendo venta tras venta, herramienta tras herramienta y aprendizaje tras aprendizaje.

Por eso, si hoy estás dudando porque sentís que no tenés suficiente, queremos decirte algo desde nuestra propia experiencia: No esperes a tener el taller perfecto para empezar, empezá, y permití que el taller crezca junto con vos.

¡Un consejito plus!

Si estas pensando en empezar en carpintería puede que te estes preguntando: ¿Es mejor comprar herramientas económicas o esperar para comprar una buena?

Nuestra experiencia fue que una herramienta de buena calidad suele durar más y ofrecer mejores resultados. Si el presupuesto lo permite, muchas veces conviene ahorrar un poco más antes que comprar algo muy económico que termine fallando al poco tiempo. 

¡Otra cosa importantisima que aprendimos a las malas es que mayormente las herramientas de marcas desconocidas o baratas no tienen repuestos al alcance dentro del pais! Con una herramienta que compramos de una marca no muy conocida nos chocamos con esta realidad.